|
Escuelita
Mandarina
Cuando
Dios me habló en mis sueños, entendí
que tenía que ir y conocer "el otro lado".
Separado por la división territorial de las pandillas,
era casi imposible para nosotros pensar que podíamos
hacer algo más allá del "territorio"
permitido para nosotros, pero Dios fue fiel al guardar
nuestras vidas y hallamos gracia delante de la comunidad,
y nos recibieron con deseo de escuchar del Señor,
y de darle a sus niños la oportunidad de ser parte
del proyecto. En diciembre del 2008 compramos el edificio
donde soñamos con poder proveer atención
a más de 300 niños de este sector.
|